Mirando el Cielo
por Ernesto Morales @emosco

Un día tuve una imagen ciertamente imposible, más cercana a la locura que a algo tangible. Imaginé lo que pasaría si se pudieran registrar todos y cada uno de los movimientos que se realizan simultáneamente en un instante. La velocidad de un tren bala por ejemplo en contraposición con una piedra que quizá solamente se mueve acompañando al movimiento planetario; y en medio una inimaginable cantidad de dispares movimientos. La primera imagen se constituía por muchas líneas que simplemente transcurren, que se cruzan, se tocan, se enredan o simplemente son paralelas entre sí. Líneas largas, cortas, anchas o delgadas, curvas o rectas; imposible distinguirlas, serían tantas que nuestro ojo quizá nos mostraría el movimiento como zonas que modifican gradualmente el tono. Al ser invitado a realizar una imagen, utilizando el banco de momentos gráficos que ofrece Post-Gráfica Colectivo, inmediatamente vi una fotografía con el título de fragmentos, en esta podemos ver pequeños cuadrados extraídos de estampas, supongo podrían ser estados de prueba o impresiones fallidas, o quizá  son estampas hechas para ser recortadas, todo es posible en el ámbito de la Post Gráfica. Vino a mi mente el trabajo que realiza Isabel con recortes y con paisajes. Así es que decidí utilizar esta imagen mosaico, la idea del paisaje y combinarlo con la imagen imposible que describo como breve introducción. Desde que empezó el confinamiento, ¿cuáles han sido mis paisajes? Me di cuenta que predominan dos: el cielo y las pantallas. Al quedarme mucho tiempo observando un fragmento de cielo, me di cuenta que en la coloración existía un constante y mínimo cambio; la sutileza de esta coloración cambiante contrasta con la rapidez e inmediatez con la que transita la información por redes sociales, noticieros, conferencias, etc. A pesar de esta disparidad, existe entre las dos un punto de coincidencia, ya sea por rapidez, ya sea por lentitud, en ambos casos dejamos de percibir los cambios mínimos, las operaciones sutiles que constituyen a esos “todos”, nos complacemos con la apariencia.  La imagen compuesta por diferentes videos es acelerada hasta durar apenas unos segundos, en ella se registra el transcurrir del tiempo en el cielo (cada grabación dura entre 10 y 15 minutos), así como grabaciones con la cámara casi pegada a la pantalla mientras observaba un noticiero nocturno. La idea es un pequeño esbozo con diferentes ritmos y coloraciones  de esa imagen imposible. Los paisajes son pura apariencia, si queremos ir hacía ellos cambian, siempre dejan fuera al observador.